El concepto de Raza sin duda es un concepto problemático, controvertido y de profunda carga simbólica. El advenimiento del nacional-socialismo alemán no fue sino la cúspide pragmática de una cotidiana concepción hegemónica siempre ligada a los intereses del desarrollo capitalista de explotación (producción).
En una revisión ontológica al concepto de raza podemos determinar en la denominación una simple sinonimia de "Pueblo"; concepto que, al menos hasta la década de los 70's, también se batió en una lucha de atribución semántica, a propósito de las discusiones ideológico-políticas de un mundo polarizado por la "Guerra Fría". La concepción de raza fue, en suma, instrumentalizada por los propietarios de los medios de producción desde el desarrollo del proto-capitalismo, cuando la "simple acumulación de mercancias"* y su discurso evangelizador y/o civilizatorio -para el caso de las colonias americanas- dio paso al cambio representativo de riqueza, sustituyendo la mercancía por capital**.
El capital, ahora director de las acciones hegemónicas, se servirá de la ciencia para desarrollar argumentos teóricos que permitan optimizar la producción en una relación ya conocida de reducción de costos y aumento de riqueza (para los dueños de los MDP). Es así que el concepto de raza comienza a ser desvirtuado, a propósito de la manipulación de los estudios de Mendel de mediados del siglo XIX, comenzando una espiral de clasificaciones de la humanidad a razón de elementos biológicos aparentemente diferenciadores (color de piel, tipo de sangre, estructura ósea, etc.), de este modo, negros, blancos, amarillos y cobrizos irán adquiriendo una valoración diferenciada en función de los intereses de la hegemonía productiva del modelo capitalista. Se entrelazarán -entonces- las concepciones de "superioridad" e "inferioridad" en los distintos tipos de "razas" determinadas por la ciencia que estructuró el marco argumentativo para la explotación "justificada" de mano de obra barata. No es otra cosa que hablar de "raza" como justificativo de la "cosificación" del Hombre ante el modelo productivo, en suma, es el desarrollo de lo que Marx denominó "Fetichismo de la Mercancía".